Cambiando de gafas
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Con una sonrisa por la vida

Antes de nada, quería pedir disculpas por el parón que ha tenido el blog estas semanas. Como la mayoría sabéis, soy madre de 2 hijos y aunque me encanta escribir aquí, mi trabajo real, por el que me pagan y me piden resultados, es otro. Eso hace que el tiempo sea muy limitado…

Si a eso le sumamos la preparación de un viaje y el viaje en sí mismo, sin acceso a internet…, y la vuelta al trabajo… pues eso, que he tenido que dejar el blog aparcado unos días.

Pero no, no está cerrado. Aquí sigo. Y sigo con una sonrisa. Porque estos 2 días que llevo desde el regreso de vacaciones me he dado cuenta de que sigue sin borrarse de mi cara la sonrisa que me he traído de mi viaje. Ha sido un crucero por los Fiordos Noruegos. 

Paisajes que transmiten paz


El que lo haya hecho ya sabe de lo que le hablo. El que no lo haya hecho, de verdad, si te gusta viajar, tienes que hacerlo. Si te gusta la naturaleza, tienes que hacerlo. Si disfrutas con la tranquilidad, tienes que hacerlo. Yo he disfrutado muchísimo. Hemos ido los 4, sí, con los niños, y todos lo hemos disfrutado.


Y he vuelto con las imágenes grabadas en mi mente. Con la sensación de paz que se vivía allí… 

Lo normal, a la vuelta de las vacaciones, parece que es estar cabreado por volver. Pero en mi caso he vuelto con la felicidad de haberlo hecho… Pues eso, con la sonrisa puesta todo el día.

Sonrisa


La verdad es que desde hace un tiempo me repiten a menudo en el trabajo «últimamente siempre llevas la sonrisa puesta!», o «qué alegría verte con esa sonrisa siempre!» porque la verdad es que antes (hasta hace 2 años) me pasaba el día arrastrándome, triste, quejándome, sufriendo cada día por todo lo que me tocaba hacer, por las injusticias de la vida, las dificultades de los proyectos… 
(El motivo de este cambio, os lo cuento otro día).

El caso es que desde que voy por la vida con la sonrisa puesta por defecto, el ambiente a mi alrededor es más agradable. 
Yo noto la diferencia. Lógicamente, la sonrisa va de la mano de la actitud, sino la cosa no funciona. Pero la actitud no siempre se ve, y la sonrisa sí!

– Cuando tienes a alguien enfrente que va a contarte algo enfadado, si te ve con una sonrisa, mide el tono, se relaja la tensión porque su actitud se ve frenada por tu sonrisa… Y la conversación fluye más.

– Si te encuentras con alguien que está un poco de bajón, y le sonríes, le llega una energía diferente y lo agradece. Sabes lo genial que es saber que solo con sonreír puedes estar mejorando el día a alguien? A mí eso me alegra un montón.

– Los problemas parecen menos problemas. La sonrisa ayuda a sacar hierro al asunto. Cuando alguien en el trabajo viene preocupado a contarme un problema en un proyecto, y yo le miro sonriendo, inmediatamente se relaja. Por supuesto no soy cirujano, y mis proyectos no suponen un riesgo para la vida de las personas. Así que casi todos los problemas se pueden solucionar. Mejor si los enfrento con una sonrisa.

En fin, que me desvío del tema. Yo había leído muchas frases típicas sobre lo importante de sonreír, pero hasta que lo he vivido en mis propias carnes no me he dado cuenta del poder real que tiene la sonrisa. 
Una amiga mía, Nuria, se ha tatuado en el brazo la palabra «sonreír» y me encanta!! Se lo ve a todas horas y por supuesto, es una persona sonriente que contagia su energía allá donde va. Yo tuve la suerte de trabajar frente a ella durante varios años y su energía es parte de la gasolina que me ha traído donde estoy hoy. 


Cómo te llevas tú con la sonrisa? Te ha parecido muy cursi el post? No te cortes en decirlo, a mí hace unos años me lo habría parecido… Ahora, podría ponerme más cursi aún, te lo aseguro!!!

Nada más. Me despido por hoy con una sonrisa y el fiordo de Hellesylt de fondo. 

Fiordo de Hellesylt



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