Cambiando de gafas
Stop en una carretera
Emociones,  Reflexiones

Esto no estaba en los planes

Hace unos días nos comunicaron que en un par de meses cerrará la guardería donde va el mediano de mis hijos, y donde iría la pequeña el próximo curso.

Nosotros teníamos ya todo organizado, la logística, los horarios,… de cara al próximo curso, y que nos dijesen esto a las puertas del verano nos ha descolocado un poco.

Así que llevo varios días pensando en este cambio de planes y en cómo suelo afrontar yo este tipo de imprevistos.

Hay un momento inicial, siempre que nos cambian los planes, de negación de la realidad. «Bueno, igual no es definitivo», «Quizá lo entendí mal», «Puede que cambien de opinión»…

Creo que esto nos pasa a todos. A los más optimistas y a los que lo son menos. Y nos pasamos unos días pensando qué podemos hacer nosotros para cambiar esa realidad. Incluso cuando en nuestras manos no hay ninguna opción.

Los siguientes pensamientos sí que creo que dependen más de cómo lo enfoquemos, de cómo queramos gestionar esos cambios de planes. Yo intento (y digo intento, porque no es algo que me sale de manera natural, sino después de trabajar durante muchos años este tipo de pensamiento)… Digo que intento tener una actitud positiva. Tras esa primera negación, (que insisto, a mí me viene de manera natural, inconsciente, casi instintiva, diría yo…) lo siguiente, ya de una manera consciente, es la aceptación. Y en ese momento, de aceptación de la realidad, trato de ser muy racional, analizando cuál es realmente la situación en la que me encuentro, sin exagerarla ni infravalorarla: ¿cómo afectan esos cambios de planes?, ¿qué implicaciones reales hay?, ¿qué tareas toca hacer?, ¿qué decisiones tomar?, ¿qué plazos tenemos?, etc. Todo eso antes de empezar a pensar alternativas. Toca pensar en «presente». «¿Dónde estoy?, ¿Cómo estoy?, ¿Qué cambia ahora?»

Y lo que sí intento hacer es darle un toque de positivismo. Pensar que si esto está pasando es porque algo bueno vendrá después, o porque algo peor dejará de pasar. Verlo desde este prisma me ayuda a sentirme más cómoda en la nueva situación y a dejar de pensar en «y si no estuviese pasando…?».

Hace poco escuchaba a una persona que tiene un hijo con una discapacidad, que en su familia aprendieron que «cuando hay lo que hay, hay lo que hay». Suena frío, pero acaso no es mejor pensar así!? De nada nos sirve pelearnos con el mundo, patalear, gritar, quejarnos… Si eso es lo que hay, si nos han cambiado los planes, y no hay otra, pues eso, «hay lo que hay» y toca tirar p’alante. Ya está. No más darle vueltas. No más esperar a que suceda un milagro. No más patalear y decir «por qué a mí?». Eso no nos lleva a ninguna parte. Tomemos las riendas de la situación, aceptemos que «hay lo que hay» y miremos cuál es el siguiente paso que toca dar.

Vamos a tener (tenemos, y hemos tenido!!) en la vida tantos cambios de planes, que ya va siendo hora de que aprendamos a gestionarlos, no crees?

Lo que has leído hasta ahora lleva unos días escrito. Días en los que me he llevado un susto con una prueba de salud de mi hija pequeña (tiene 1 mes). Era un diagnóstico dudoso y había que repetir la prueba. Que el resultado saliese positivo podría implicar un «cambio de planes» importante. Finalmente, tras repetir la prueba, nos han confirmado que está todo bien, pero durante la semana he estado reflexionando mucho sobre esta gestión de cambio de planes de la que hablo aquí. No estaba siendo fácil la aceptación… Y eso que aún no tenía el diagnóstico confirmado!!. Pero me venía a la mente qué pasaría si saliese positivo, y estaba aterrada, así que me convencía de que si salía positivo tendría que aplicar todo lo que aquí cuento.

Creo que cuando el cambio de planes es importante, de gran impacto en nuestra vida, la manera de gestionarlos debe ser como yo lo cuento aquí. Y por eso creo que nos toca practicar esta manera de pensar cuando los cambios no son de demasiado impacto. Tenemos que entrenar nuestra mente en el día a día, con los imprevistos que impactan pero no afectan a aspectos claves de nuestra vida (la salud, las relaciones personales, la familia, nuestro hogar…).

Yo seguiré practicando, entrenando este músculo de la aceptación, que si me lees a menudo sabrás que considero que es una clave en esto de la felicidad… Y que es tan necesario tener entrenado para cuando llegan las pruebas duras.

Si quieres compartir cómo gestionas tú estas situaciones, no dudes en dejar un comentario, que podría ayudar a otros lectores del blog.

Desde aquí les mando un abrazo gigante a las dueñas y a las profes de la guarde de mis hijos, porque sin duda han hecho que todos estos años, desde que el mayor empezó allí, mis hijos hayan aprendido un montón en un ambiente familiar, de cariño y muy profesional. GRACIAS TETE!!!

2 Comentarios

  • Regina Estévez

    Muchas gracias por comentar y por tus palabras!!
    Ojalá te sirvan mis ideas, y si se te ocurren nuevas no dejes de compartirlas. Experimenta, atrévete, pero sobre todo no dejes de intentarlo.

    Así se ven con mejores ojos los cambios.

    Un abrazo!!!
    Regina

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