Cambiando de gafas
Gotas de felicidad
Emociones,  Reflexiones

Gotitas de felicidad

El pasado día 20 de marzo se celebraba el día de la felicidad.

Durante todo el día vi comentarios en las redes sociales y reportajes en televisión y no dejaba de sorprenderme que tenga que haber un día de la felicidad. Para lo único que me ha parecido importante es para recordarnos justamente eso, que no tiene sentido y que todos los días deberían ser días de felicidad.

¿Qué nos impide ser felices? La respuesta aquí sería un listado tremendo de cosas que pondríamos cada uno de nosotros. Pero antes de ponerte a hacer la lista, piensa si tienes claro qué es para tí la felicidad. Es muy difícil de describir, verdad? Si consigues tener una descripción clara, por favor, escríbelo en los comentarios. A mí me parece complicado describirlo, y por supuesto, me parece complicadísimo describirlo de manera única para todo el mundo. Porque todos hemos visto ser (aparentemente) felices a personas que se encuentran ante circunstancias en las que nosotros pensaríamos que son incompatibles con la felicidad…

Me he ido a la RAE a ver qué dice ahí, y la sorpresa que me he llevado es tremenda. Describen la felicidad como «Estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien«. Pensaba que se lo habrían currado un poco más, la verdad… ¿»La posesión de un bien«?

Leemos a menudo eso de «la felicidad está en las pequeñas cosas», o «la felicidad no se compra con dinero»… No seré yo quien te diga dónde está la felicidad, porque cada uno la encontrará en hacer unas u otras cosas, en tener o no tener algo, en estar o no con alguien… Vamos, que no hay receta para dar a nadie.

Conejo blanco preguntando "Qué te hace feliz a tí?"

Sí creo que hay que pararse a pensar «¿Qué me hace feliz a mí?«, y eso no es algo inmediato. Hay que dedicarle tiempo, hay que observarse en el día a día. Cómo reaccionamos a las cosas que nos pasan, a las personas con las que interactuamos, cómo nos afecta lo que nos digan, qué cosas influyen en nuestro día a día…

Si nos observamos durante días, podemos entender cuándo nos sentimos mejor, haciendo qué cosas, estando con qué personas… Y creo que cuando estamos siendo coherentes con lo que pensamos, con lo que sentimos, entonces estamos cerca de la felicidad… Cuando nos sentimos «auténticos»…

Y después hay que pasar a la acción. Toca eliminar esas cosas que nos restan felicidad, y empezar a meter más cosas de esas que la aumentan. Es lo que a mí me gusta llamar «gotas de felicidad«.

Me gusta leer, y cuando saco un ratito de tiempo para ese libro que me gusta, entonces sumo unas gotitas de felicidad. Disfruto mucho haciendo puzzles, y a veces le robo un poco de tiempo al sueño para poner algunas piezas… Más gotitas. Y cuando dejo de mirar el móvil y el reloj y me tiro al suelo a jugar con mis hijos, sin broncas, sin gritos, solo divirtiéndonos, sumo más gotitas de felicidad… Y así, tengo una lista de cosas que me gustan, que me suman cada día.

Ultimamente estoy intentando aumentar el número de gotas diarias. Y si veo que la reserva baja, actúo rápidamente para elevar el nivel. Buscando esas cosas que a mí me aportan bienestar. Porque yo sí que creo que la felicidad está dentro de nosotros y tenemos que esforzarnos en tenerla presente.

Y tú qué opinas? Te animas a llenar tu día a día de gotas de felicidad? Cuéntamelo!

(Fotos: Gretchen Seelenbinder and William Daigneault on Unsplash)

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