Cambiando de gafas
Emociones,  Reflexiones

Gratitud

Escribo estas líneas a medianoche, desde El Escorial, donde estoy participando en un programa de Autoliderazgo organizado por mi empresa. Mi misión aquí es la de «facilitar» a los asistentes su proceso de autoconocimiento en el rol de líderes de la compañía y de líderes de su propia vida.
El sentimiento que me invade ahora mismo es el de gratitud. Porque poder participar en este proceso, y con rol de facilitador, supone para mí un regalo tremendo. 

La gratitud es un sentimiento de reconocimiento de un beneficio que se ha recibido. Y creo que el agradecimiento es mayor cuando crees que no es obligación del otro dártelo, o que no es un derecho tuyo el recibirlo. 

He leído que la gratitud es la entrada a la felicidad. Y yo sí creo que es así. Porque cuando siento gratitud, me siento plena y sí, siento felicidad. Es así como me siento en estos momentos.


Cuando nuestra mente está en el «tengo que tener…», «tienen que darme», «me corresponde..», «tengo derecho a…»… lo que recibimos no nos genera un sentimiento de gratitud. Sin embargo, si dejamos de pensar en esos términos, y empezamos a entender que recibimos cosas que no todo el mundo tiene, porque no son «obligatorias», entonces empezamos a vivir en la energía de la gratitud.


Soy socia de Acnur desde hace unos meses y cada vez que recibo su revista y veo cómo están viviendo tantos refugiados en el mundo, siento un golpe de realidad que me hace pensar mucho en lo que yo tengo, en lo que recibo. De la vida y de otras personas.


En esos momentos en que descubro todo lo que se me ha dado, siento mucha gratitud, porque yo tengo una casa donde vivir, agua corriente, luz,  tengo un trabajo, vivo en un país donde hay seguridad, mis hijos están sanos,… Tenemos tantas cosas que hemos normalizado, pero que para muchos millones de personas no son cosas normales… que me da un poco de vergüenza ver todo lo que nos quejamos.


Cuando yo veo mi vida desde esa nueva perspectiva, y veo todo lo que yo tengo que tanta gente no tiene, me invade un sentimiento de tremenda gratitud y las penas pasan a un segundo plano. En esa realidad es donde yo siento que me acerco mucho más a «eso que llaman felicidad».
Así que me he propuesto agradecer cada día las grandes cosas y también las pequeñas que hacen que mi vida sea más fácil.


Cómo lo sientes tú? Puedes empezar a vivir en la gratitud? 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *