Cambiando de gafas
Paisaje con texto: "O se vive como se piensa o se acaba pensando como se vive"
Reflexiones

Hablemos de Valores

¿Cuáles son tus valores? 
¿Serías capaz de responder, así, en frío, a esta pregunta?
¿Alguna vez te has enfrentado a ella?

Yo me he enfrentado a esta pregunta ya unas cuantas veces en mi vida, siempre con motivo de algún curso de formación o de un proceso de Coaching. Fuera de esos contextos, pocas veces surge el tema de los valores… Al menos, en mi caso es así.

En alguna de las ocasiones el modo de «decidir» el listado de mis principales valores ha sido seleccionando de una lista enorme. Seleccionar primero 15, de esos seleccionar los 10 más importantes, de esos los 5… Casi por eliminación…

Sinceramente me parece complicado hacer un listado «real» siguiendo esta metodología, porque creo que, dentro de un grupo más o menos estable, podría elegir un listado de 5 diferente según el momento…

Y porque creo que por defecto todos nos iríamos a los básicos de la familia, el amor, la salud, la amistad, la honestidad, la sinceridad….

Pero la última vez que hice el ejercicio de «mis valores» me pareció mucho más fiable. Porque en lugar de elegir de un listado, los obtuve de analizar mis comportamientos a lo largo de mi vida.

Parece poco coherente que alguien diga que uno de sus principales valores es la sinceridad si a menudo recurre a la mentira por miedo a asumir las consecuencias. O que alguien diga que da más importancia al valor «familia» que a los valores «trabajo», «dinero» o «ambición», y que decida trabajar todos los días hasta las 11 de la noche y no ver a su familia más que un rato el domingo. No digo que esto esté bien o mal, solo digo que no parece coherente.

Por eso me parece mucho más fiable usar como punto de partida el análisis de nuestros comportamientos. Viendo cómo actuamos, podemos deducir qué valores están realmente presentes en nosotros. Eso sí parece más realista, no crees?

Y puede pasar que nos demos cuenta de que en algún momento no hemos sido fieles a los valores que creíamos tener. Si es así, enhorabuena! Has despertado y tienes en tus manos el poder de hacer algo. Puedes reconocer que no estás siendo coherente y cambiar tus comportamientos. O puedes decidir ser sincero contigo mismo y «redefinir» tus valores. No hay nada malo en esto. Es tu decisión.

Lo importante, creo yo, es que vivamos conforme a nuestros valores. Y decidamos conscientemente cuales son esos valores y cómo queremos vivirlos.

«O se vive como se piensa o se acaba pensando como se vive»

La directora de mi colegio y profesora de filosofía de COU nos repetía a menudo «O se vive como se piensa o se acaba pensando como se vive». Siempre lo entendí como una amenaza. Algo así como «Cuidado! que si no vives de acuerdo a cómo tienes que vivir, acabarás pensado que lo malo es bueno…».

Hoy, escribiendo esta entrada del blog le he dado por fin un sentido a esa frase. Somos humanos. Es bastante probable que nos desviemos. La vida nos pone en situaciones en las que no podemos o no sabemos alinear nuestros comportamientos a nuestros valores. Por eso toca de vez en cuando parar, reflexionar, analizar y decidir. ¿Qué quiero hacer con esto?

El autoconocimiento es clave, desde mi punto de vista, para saber dar los siguientes pasos siendo dueños de nuestra propia vida. Nos permite abrir los ojos a nuestra realidad y a un mundo nuevo lleno de posibilidades…

Te atreves a despertar?

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