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Intención Positiva de las emociones
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Intención positiva de las emociones

Cada vez que le digo a alguien en persona o comento en las redes sociales que todas las emociones, incluso las negativas, tienen una "intención positiva", aparecen caras de desconcierto, preguntas incrédulas. "¿Pero qué puede tener de bueno el miedo!?, si por algo se dice que es una emoción negativa!!".

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Nos resulta especialmente difícil entender esa intención positiva en las emociones negativas, precisamente porque de tanto calificarlas como "negativas" nos hemos creído que son enemigas y que no nos harán nada bueno. Nada más lejos de la realidad!.

Todas las emociones son necesarias. Nos han acompañado a lo largo de la evolución del ser humano y todas nos aportan algo.

De las emociones negativas se dice que son emociones "de supervivencia". Sin ellas, quizá, la especie humana no habría podido llegar a nuestros días. Piensa en qué habría pasado si el miedo no estuviese presente en nuestros antepasados prehistóricos. Habrían hecho cualquier temeridad que nos pusiese en peligro. El miedo nos protege, nos avisa de que hay un peligro y nos pone en alerta para que revisemos qué recursos tenemos para enfrentarnos a esa situación.

En efecto, esa es la intención positiva del miedo: avisarnos de una amenaza, ponernos en alerta para que nos protejamos de un posible peligro. Por eso cuando tenemos miedo nos sentimos tensos, nerviosos, porque tenemos que estar alerta para hacer lo necesario para protegernos.

Es bueno sentir miedo, porque si no lo sintiésemos no haríamos nada ante la amenaza, y nos pondríamos en peligro: nuestra reputación, nuestro futuro, nuestra seguridad... La clave está en saber gestionar el miedo cuando aparece. (Por si no lo has leído te invito a ver este post: "Tenerle miedo al miedo".

¿Y qué pasa con la tristeza? La intención positiva de la tristeza es que tomemos consciencia del valor que damos a algo que hemos perdido y lo aceptemos. La tristeza nos invita a pararnos, a recogernos, a pensar en eso que hemos perdido. Por eso cuando estamos tristes no nos apetece estar con nadie, nos apetece quedarnos tranquilos, recogernos. Precisamente se crea ese contexto que necesitamos para reflexionar.

Una vez más, se trata de entender qué está provocando nuestra tristeza y hacer algo con ello.

La intención positiva de la rabia es avisarnos de que se ha sobrepasado un límite que nosotros habíamos marcado (consciente o inconscientemente). Puede tratarse de una necesidad nuestra no cubierta (necesitamos que se nos reconozca nuestro esfuerzo en el trabajo y no es así, por ejemplo), o del sentimiento de una injusticia. La rabia viene a decirnos "Ponte en acción, reafirma tu identidad y defiende tus límites". El enfado nos "acelera", nos provoca energía para actuar, por eso podemos llegar a gritar, para que se escuche nuestra opinión. Cuando estamos enfadados, (salvo que camuflemos la emoción) no nos apetece quedarnos tumbados, no! Nos apetece hacer cosas, al contrario de lo que ocurre con la tristeza.

Como ves, cada emoción viene a decirnos algo. Es importante saberlo para decidir qué hacer con ello, para reconciliarnos con todas las emociones, nos guste o no nos guste cómo nos hacen sentir. Todas vienen para aportarnos algo. Pero sigamos un poco más:

La intención positiva del asco, (sí, también hay una intención positiva para el asco) es avisarnos de que algo puede contaminarnos, de que puede ponernos en peligro. ¿Te resulta extraño? Cuando surge el asco ante una comida (unos escarabajos fritos en algún país oriental o una pieza de fruta podrida), el mensaje que nos lanza es asco es "cuidado!, eso puede hacerte daño!". Cuando sentimos asco porque una persona traiciona a otra, esa emoción nos está diciendo "cuidado! puede perjudicarte esa persona...". Hay una connotación cultural en esta emoción que no debemos ignorar. No nos produce asco lo mismo a todas las personas.

Y por traer una emoción de las catalogadas como positiva. ¿Cuál es la intención positiva de la sorpresa? La intención positiva de la sorpresa es avisarme de que hay algo que no estaba enmarcado mis planes. Como con todas las emociones me toca decidir qué hacer con ello. Puedo abrirme a las posibilidades que aparecen, puedo entender que hay algo que debo solucionar... Depende por supuesto de lo que está provocando la sorpresa.

No se trata aquí de explicar la intención positiva de todas las emociones, sino de tomar conciencia de que, efectivamente, todas las emociones vienen a decirnos algo que es bueno para nosotros. En nuestra mano está escuchar el mensaje y decidir qué hacer con él.

¿Qué opinas al respecto? ¿Habías oído hablar de la intención positiva de las emociones? ¿Cambiarás tu manera de verlas a partir de ahora? Espero que me cuentes en comentarios 🙂

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