Cambiando de gafas
Reflexiones

La ignorancia es muy atrevida

Desde la semana pasada estoy con esta frase en la punta de la lengua, usándola a cada momento. Y es que parece que nos hemos puesto de acuerdo todos (y me incluyo yo), en hablar y hablar sin asegurarnos de que tenemos la información necesaria. 
 
Básicamente lo que quiere decir es que cuando no sabemos de algo, lejos de callarnos y escuchar, nos atrevemos a proponer, comentar, juzgar…, diciendo cosas que no nos atreveríamos a decir si tuviésemos más información o más conocimiento. Pues eso, lo que viene siendo “ser atrevido”.

En mi opinión, la clave está en ser conscientes de en qué momentos estamos hablando desde la ignorancia.

Si somos sinceros, todos hemos hablado desde la ignorancia en algún momento (demasiado a menudo, diría yo…), sin tener datos suficientes, sin conocer el contexto, basándonos en suposiciones… y quizá el que tenemos delante tenga mucha más información que nosotros. 

Ponte en la situación contraria. Has estado analizando un tema. Tienes los pros y los contras, conoces todas las visiones, las alternativas, y el que tienes enfrente se pone a hablar sin tener la información que tienes tú, y a sacar conclusiones absurdas. Es bastante molesto, verdad?.

Por eso me parece clave ser conscientes de cuando somos nosotros los que lo hacemos, para saber reaccionar a tiempo, y pedir disculpas al que tenemos enfrente. 

Yo, viéndome en algunas de estas, en cuanto me he dado cuenta, he recurrido directamente al “perdona, que la ignorancia es muya atrevida“, que de algún modo justifica con un poco de humor el atrevimiento de menospreciar todo el trabajo que haya detrás de lo que se está tratando.Y como suelo decir, todo depende de la perspectiva desde la que se miren las cosas y el contexto en el que estemos. Por eso, a veces es muy productivo ser ignorante en algo y hablar desde ahí, desde la ignorancia. Con una condición: que todos sepan de antemano las reglas del juego.

Lo aplicamos en el trabajo, cuando hacemos sesiones para obtener nuevas ideas, para pensar nuevas alternativas. Siempre se incluye en el grupo a alguien que no tiene ni idea de lo que se está hablando. Y se pide al resto que acepten como válidas las ideas que esta persona proponga y que intentemos construir sobre ellas. Es un ejercicio súper productivo, pero como digo, todos deben ser conscientes del contexto.


La invitación que hoy te traigo es que, a partir de ahora, en cada conversación evalúes si lo que vas a decir lo estás diciendo desde el conocimiento o existe el riesgo de que estés hablando desde la ignorancia. Si es lo segundo, te invito a que lo compartas. Quizá las reacciones de los demás cambien. Quizá no.

Y respecto a cómo tratar a los que lo hacen… pues depende de la confianza que tengas. En algunos casos podrás hablarle de esta frase y hacerle ver que lo que dice no tiene sentido y en otros te tocará contar hasta 10 antes de dar una respuesta. En cualquier caso, ánimo!


Para cerrar el post te dejo una frase de Sócrates que he encontrado y con la que creo, sobran más palabras: “La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia“.

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