Cambiando de gafas
Reflexiones

Perfectamente imperfectos

La perfección no existe. Algunos nos empeñamos en buscarla durante mucho tiempo, pero en algún momento nos dimos cuenta de que no tenía ningún sentido. Otros siguen persiguiéndola porque no se han convencido aún de que no existe. Los más afortunados, sabían desde el principio que es una quimera. No hay que buscarla. No merece la pena perder el tiempo.
Buscamos la perfección cuando no nos conformamos con que haya algún pequeño error en lo que hacemos. Buscamos la perfección cuando aún viendo un vestido que nos gusta para una boda, vamos a otra tienda a ver si hay otro que nos guste más. La buscamos cuando alguien hace un comentario negativo a algo que a nosotros nos parecía que estaba bien y nos hace sentirnos mal. También cuando no nos vale un nueve en la nota del examen, porque queremos un diez. 
 
Muchas veces, sin ser conscientes de ello, la estamos buscando. Y no existe… Darse cuenta de ello es toda una liberación. 
 
Hoy he comprado ropa para una boda que tengo en un mes. Fui a un comercio (no había visto nada hasta el momento) y me probé varias cosas. Un conjunto me gustó. Lo compré. 
 
Hace unos años lo habría dejado encargado y me habría pasado una o dos semanas (quizá hasta un mes), viendo más cosas, a ver si encontraba otro «mejor». Ahora sé que no existe «el vestido perfecto». Y sabiéndolo, me ahorro visitas a más tiendas para encontrar (o no) otro que me guste más… (A lo mejor lo encontraba, pero siempre me quedaría la duda de si podría haber aún otro «mejor»). 
 
Siguiendo con el tema bodas. Hace poco se casó una wedding planner (organizadora de bodas) a la que sigo por Instagram. Ella comentaba que sabía que habría cosas que no saldrían como ella había planificado, pero que siempre pasa. Y que había delegado todo en colaboradores para no estar pendiente ella de nada ese día más que de disfrutar. Me imagino a las novias, preparando durante muchos meses todo lo que esperan que pase el día de su boda. Esperando que salga todo «perfecto». Y escucho demasiadas veces a las novias decir que el día de su boda no disfrutaron lo que pensaban que disfrutarían. Qué pena! 
Y qué alegría cuando ves a una novia que centra toda su atención ese día en disfrutar.
 
La perfección no existe. Y cuanto antes lo asumamos, antes empezaremos a ser menos infelices. Aceptemos los errores, los imprevistos, lo no planificado… Si estamos preparados para ello, cuando llegue, no nos lo tomaremos tan mal.
 
En el libro que estoy leyendo ahora («El secreto de los silvanos«), he leído una frase que tiene que ver con este tema: «Las únicas dos cosas que dan forma al futuro son nuestra actitud y nuestra respuesta a lo que va sucediendo«. 
 
Porque pasarán cosas, estén o no planificadas por nosotros. Así que en la medida en que seamos capaces de darles una respuesta favorable a nosotros, las cosas nos irán mejor. 
El término japonés «wabi-sabi» hace referencia a la belleza de la imperfección. Así que disfrutemos de la imperfección. Seamos perfectamente imperfectos!
 
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