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¿Por qué agradecer?

Cuando las cosas no nos van especialmente bien, en situaciones complicadas, en momentos de tristeza… parece difícil que encontremos algo que agradecer. Incluso cuando las cosas van bien no somos conscientes de tantas cosas por las que podemos dar las gracias.

Hace más de 2 años escribía un post que llevaba por título Gratitud. Te invito a leerlo si no lo hiciste en aquel momento, o a releerlo si no lo recuerdas. En él reflexionaba sobre cómo me sentía entonces y cómo entendía yo el concepto de gratitud.

Ahora, con una situación personal y laboral muy diferente a la de aquel momento, puedo decir que he aprendido bastante sobre la emoción de la gratitud. Y en particular sobre la diferencia entre «dar las gracias» como acción y «el agradecimiento» como emoción.

Quizás tú sí conoces ya la diferencia y lo has experimentado. Yo hace sólo unos meses que fui consciente de la diferencia. Te cuento cómo fue ese descubrimiento:

Una semana después de que decretasen el estado de alarma en España por la situación provocada por el (no se si es «el» o «la») COVID-19, empecé a escribir un diario de agradecimiento. Fue una de las técnicas que yo usé para poder mantener el optimismo durante ese tiempo (y que continúo desde entonces). Consistía en escribir cada noche 3 cosas por las que dar las gracias (a pesar de todo). Y me propuse que fuesen cada noche 3 cosas diferentes, para no caer todos los días en lo fácil, que en ese momento era: «gracias porque nadie en mi familia está enfermo«, «gracias porque tenemos una terraza a la que salir y poder respirar aire puro«, «gracias porque estamos juntos los 5 (mi marido, mis 3 hijos y yo)».

Así que empecé a tomar conciencia cada día de todas esas cosas que damos por obvias, y que nadie nos asegura que en algún momento podamos perder:

– Al ver en las noticias la cantidad de gente que había perdido su trabajo y no tenía ingresos, yo apuntaba en mi diario: «gracias porque no tenemos problemas económicos para superar esta situación»…

– Al ver a tantas personas viviendo en la calle, apunté: «gracias por esta casa», «gracias porque tengo acceso a agua corriente», «gracias porque cada día al abrir el grifo de la ducha sale agua caliente» ,

– Cuando un amigo me contó que enfermó y pasó varios días en el hospital sentado en una butaca porque no había camas disponibles, escribí: «gracias porque cada noche duermo en una cama cómoda«,…

Y así fue engordando cada día mi listado de agradecimientos.

Y de repente ocurrió algo, déjame que lo diga así, «mágico». Empezaron a pasarme cosas durante el día. De repente sentía el agradecimiento de poder acariciar a mis hijos y esa noche incluía en mi diario «gracias por mis manos que me permiten acariciar a mis hijos«. O corriendo en un parque al lado de mi casa sentía el agradecimiento de tener esa posibilidad: «gracias por mis piernas en buen estado que me permiten salir a pasear y correr», «gracias por tener este parque al lado de casa para poder disfrutar de la naturaleza y conectar con ella«… Y así han ido pasando los días. Y la parte más negativa de todo lo que estábamos viviendo dejaba de ocupar todo el tiempo mi mente para dejar espacio al agradecimiento.

La gratitud, el agradecimiento, es una emoción que nos conecta mucho con el optimismo. Nos permite ver muchísimas cosas positivas que tenemos en nuestra vida, que por obvias hemos dejado de valorar. Y cuando empiezas a darte cuenta de que podrías no tenerlas, entonces las valoras más.

¿Por qué agradecer? ¿Te lo sigues preguntando? La gratitud aparece cuando valoramos algo positivo que hay en nuestra vida. No agradecemos las cosas que no nos aportan nada o aportan algo negativo! Por eso se considera dentro de las llamadas «emociones positivas» y uno de los efectos que generan en nosotros, entre otros muchos, es el de recuperación de los efectos de las emociones negativas. Además, nos ayudan a mantener una actitud optimista (inteligente), lo que seguro que ya sabes está relacionado con una mejor salud y una mayor longevidad.

¿Qué? ¿Te has convencido ya de los beneficios de la gratitud? ¿Me cuentas qué tal te llevas tú con esta emoción?

Photo by Courtney Hedger on Unsplash

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