Cambiando de gafas
Ser una persona pesimista. Vaso medio vacío
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¿Por qué ser una persona pesimista te hará infeliz?

A pesar de los muchos estudios realizados en las últimas décadas, que nos muestran los claros beneficios de ser optimista, todavía hay muchas personas que se resisten a pensar que el optimismo es realmente beneficioso, y prefieren autoproclamarse "realistas" en el mejor de los casos, o directamente piensan que es preferible ser un poco pesimista que optimista.

Y es que el argumento que a menudo se utiliza para justificar las ventajas de ser pesimista, parece bastante evidente... "Yo voy a trabajar por conseguir un resultado bueno, pero prefiero no hacerme ilusiones y prepararme para no conseguirlo. Así no me llevaré una decepción."

Incluso hay quien en estas condiciones no piensa que su manera de pensar sea pesimista.

Desde mi punto de vista, se trata de un desconocimiento de los conceptos que giran en torno al optimismo, en particular del que se ha llamado optimismo inteligente. Puedes pensar que una persona optimista es aquella que no es capaz de ver los problemas en una situación determinada, que tiene el foco sólo en lo positivo. Por eso el término "optimismo inteligente" vendría a corregir esa parte más ilusoria del optimismo, pasando a ver, no sólo la parte positiva de las cosas, sino también los aspectos más desfavorables, para poder hacer una valoración de la situación desde un punto de vista más objetivo, siempre con una tendencia más positiva.

Según explica de una manera muy didáctica la neurocientífica y profesora de la University College de Londres Tali Sharot en varios videos y escritos, hay 3 razones evidentes que demuestran que ser una persona pesimista te hace ser más infeliz que ser una persona optimista. Allá van:

#1 Las personas optimistas se sienten mejor que las pesimistas, sea cuál sea el resultado de lo esperado, tanto si se cumple su expectativa positiva como si no. Porque en esencia, ese "sentirse mejor" depende de tu interpretación de lo que ha pasado, no tanto del hecho en sí.

Así las personas optimistas tenderán a interpretar el "fracaso" como una oportunidad de aprender, o un mal necesario para algo positivo que llegará más tarde, mientras que si se trata de un resultado bueno se felicitarán porque sentirán que haberlo logrado ha sido en gran medida debido a sus méritos.

Sin embargo, la persona pesimista en el caso de que el resultado sea mejor de lo que esperaba, tenderá a pensar que ha sido un golpe de suerte y que no volverá a ocurrir nunca nada parecido. No lo disfrutará tanto como el optimista. Y si se trata de un fracaso, lo verá como algo negativo, independientemente de que ya se hubiese preparado para ello. En ningún caso se sentirá mejor por haberlo previsto.

#2 La anticipación de algo positivo nos hace felices independientemente del resultado final. Imagina que algo bueno te va a pasar. Sólo imaginártelo te hace conectar con las emociones que sentirías al conseguirlo y eso te hace sentirte bien. La emoción de la espera aumenta los sentimientos de felicidad. Por eso, la persona optimista en este caso es más feliz que la persona pesimista, sólo imaginándose los posibles resultados positivos que puede alcanzar.

#3 El optimismo modifica la realidad. Ya lo decía Henry Ford "tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto". Porque si tú crees que no puedes alcanzar una meta, no vas a intentarlo, o al menos no dedicarás todos tus esfuerzos a ello. Sería absurdo poner todo tu empeño en algo que crees que no alcanzarás. Sin embargo, si crees que algo puede ocurrir, tratarás de poner todos tus recursos en juego, pedirás ayuda a quien sea preciso y perseguirás ese resultado con toda tu energía. En definitiva, crearás las circunstancias que te ayuden a conseguir ese resultado. Y eso, no podemos ignorarlo, cambia la realidad.

Así que, visto lo visto, claramente ser una persona pesimista te hace infeliz, o como mínimo, menos feliz de lo que podrías ser ti tienes un carácter más optimista.

La buena noticia es que, aunque el optimismo tiene una predisposición genética, uno puede aprender a ser más optimista y cambiar la manera de gestionar las propias expectativas. Sabiendo esto, ¿vas a seguir preparándote para "lo malo"? ¿O decides ser más feliz?

Photo by Morning Brew for Unsplash

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