Cambiando de gafas
Libros,  Reflexiones

Todos los día sale el sol, chipirón

¿Te suena? ¿Conoces la canción? Te dejo el enlace aquí por si nunca las has escuchado (o por si te apetece escucharla de nuevo).

El caso es que últimamente, los días que salgo a correr acaba sonando esta canción en mi ipod y me ha inspirado a escribir estas líneas.

Me encanta la idea de que cada nuevo día es una nueva oportunidad para enfrentarnos a lo que sea, para empezar a luchar por ese sueño olvidado, para seguir intentado alcanzar ese objetivo, para empezar a disfrutar de la vida, para tomar esa decisión aplazada… Me encanta la idea, pero a la vez me parece complicado tenerlo siempre presente.

Cuando las cosas están bien, ni me acuerdo de pensar en esto, y cuando las cosas están mal, si alguien sugiere esto, me parece una tontería (por no poner alguna otra palabra malsonante).

Por eso, estos momentos de reflexión me traen una vez más a la cabeza la idea de que hay que entrenar la mente.

Hace unos meses, antes de que naciese mi peque, empecé a escribir todas las mañanas en un cuaderno. (Si has leído «El Camino del Artista» sabrás qué son las páginas matutinas). Dedicaba unos minutos a pensar en cómo había sido el día anterior y qué esperaba de ese nuevo día. Lo hice así durante unos meses, hasta que nació la peque y las rutinas se han descolocado un poco. Pero retomaré en cuanto pueda.

Se trata de escribir sin apenas pensar, dejando que fluya tu escritura. Escribe lo que se te pase por la cabeza, cómo te sentiste ayer con lo que sucedió, cómo te gustaría enfrentarte al día que está empezando, si hay algo que te preocupa, algún objetivo que quieras conseguir, los motivos por los que no avanzas… Lo que sea. Es increíble cómo te ayuda a enfrentarte cada mañana a lo que va a llegar. No se trata de revisar la agenda, lo que hay que hacer… Se trata de revisar cómo te sientes y cómo te gustaría sentirte. Sobre todo, cómo decides sentirte.

Los primeros días no sabes muy bien por dónde empezar, pero antes de una semana ya te sientes genial y escribes sin parar, y no te cuesta levantarte ese ratito antes para coger tu bolígrafo y tu cuaderno y ponerte a escribir.

Cuando están las cosas bien, te ayuda a reforzar ese sentimiento de felicidad, a ser más consciente de lo que estás viviendo y a agradecerlo. Y cuando se tuerce un día (o una época), sacas fuerzas de lo que ya has ido viviendo los días menos buenos y te enfrentas con más energía a lo que te trae cada mañana.

No releas lo que has escrito. Déjalo durante un tiempo. Y no dejes que nadie lo lea. No se trata de escribir un libro, ni de ganar un premio. Se trata de que te dediques unos minutos cada día, 10-20 minutos, no más, a tomar el control de tu vida. Y no me digas que no los tienes. Dí que no quieres hacerlo. Porque si realmente quieres, si crees que te puede ayudar, encontrarás el modo de rascar esos 10 minutos.

Yo me he dado de plazo hasta septiembre para empezar de nuevo, cuando la peque ya me permita tener alguna rutina. Elige un cuaderno que te guste, un bolígrafo con el que te apetezca escribir, y a por ello!!

¿Te animas a probarlo? ¿Lo estás haciendo y te funciona? ¿Alguna vez lo intentaste? Cuéntamelo!!

Si estás de vacaciones, disfrútalas y recárgate de energía para el nuevo curso!! Yo lo estoy haciendo! Disfrutando de mis enanos, del tiempo libre, de la lectura y de la escritura!!

Un abrazo!

(Photo by Artem Sapegin on Unsplash)

2 Comentarios

  • Susana

    Hola Regina!
    Gracias por tus consejos. Voy a probar a escribir cada día un poquito en mi cuaderno. Ya te explicaré los resultados.
    Abrazo cálido
    Susana

    • Regina Estévez

      Espero que me cuentes!! Antes de un mes, verás que te enganchas a hacerlo cada día. Espero que te sirva!

      Un abrazo Susana y gracias por pasarte por el blog!!

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