Cambiando de gafas
Estela de un barco en el mar.
Reflexiones

Una onda expansiva

No hace mucho, en una sesión de formación, nos decían, «debéis ser conscientes del impacto que generáis en los demás y de la onda expansiva que eso supone«.

Esta semana me ha venido este tema a la cabeza, cuando caminando con mi hijo por la calle nos cruzamos con una madre y sus dos hijos de no menos de 3 años y no más de 7. Ella les gritaba usando un vocabulario bastante despectivo y con palabras malsonantes. Mi hijo se giró para verlos y me dijo «Mamá, esa madre acaba de pegarle a su hija y le está diciendo muchas palabrotas«. Estaba sorprendido de que una madre hiciese eso. Le generó un impacto negativo.

Por supuesto es un juicio, y con pinzas lo suelto. Pero no parecía un comportamiento aislado. Cuando uno llega a ese nivel en la comunicación no parece que sea algo puntual.
No trato de analizar aquí el comportamiento de esa madre, sino el impacto que puede generar en sus hijos y el que sus hijos podrán generar en aquellas personas con las que se crucen después.

«A veces, solo con una interacción es suficiente para generar un impacto»


Generamos impacto en los demás. Es una realidad. A veces, solo con una interacción es suficiente para generar un buen impacto o uno malo. Un comportamiento, una mirada, una sonrisa, una frase… y dejamos huella en la persona que nos ve. Y pocas veces somos conscientes de ello. Quizá si lo supiésemos, mediríamos más nuestro comportamiento. 

Podemos hacer que en un momento alguien se enfade y arrastre ese enfado al siguiente con el que se pare a hablar y eso puede generar una cadena de emociones negativas. Del mismo modo podemos generar en alguien un sentimiento de bienestar que se llevará a la siguiente persona con la que se cruce… De esto va esa onda expansiva. Si lo pensamos así da un poco de vértigo, no?    

Por supuesto generamos impacto en las personas que están de una manera más continua con nosotros. Nuestra familia, nuestros amigos, compañeros de trabajo,… Nuestro día a día les transmite algo. Podemos ser el que transmite tranquilidad. El que genera confianza. El que se cabrea por todo. El que siempre pone pegas… Podemos generar buen rollo o no… Y eso genera en los demás una reacción que acabará impactando en el resto de personas con las que interactúe… 

«¿Cómo quieres que te recuerden?»


La pregunta que hoy te lanzo para reflexionar es «¿Cómo quieres que te recuerden?«. Porque la respuesta a esa pregunta vendrá determinada por el impacto que hayas generado en los demás.

Mi abuela materna, Regina, murió dos años antes de nacer yo. Pero he oído hablar tanto de ella que siento como si la hubiese conocido. Me han hablado de ella mi madre y mi tía y sus tías, incluso la familia de mi padre. Conozco un montón de historias. Pero me han hablado también de ella vecinas del barrio. Y me describían lo buena persona que era. Hablaban de ella con una admiración, con una emoción… que me hacían sentir lo que había supuesto conocerla.

El impacto que mi abuela generó en todas las personas con las que se cruzó es tremendo. Al menos así lo he percibido yo con lo que a mí me han contado. 

¿Qué dirán de mi cuando ya no esté? ¿Qué me gustaría que dijesen? ¿Soy consciente de qué impacto estoy generando? ¿O me llevaría una sorpresa…? ¿Me gustaría cambiar algo?

Creo que no somos conscientes de que cualquier cosa que hagamos o digamos en un momento determinado puede generar un impacto en alguien que podría llegar a cambiarle la vida. A veces ese cambio es solo de perspectiva, pero es importante. 

Ser conscientes del impacto que generamos, y de que eso genera una onda expansiva que puede llegar a mucha gente a mí me hace sentirme muy responsable de lo que hago. Sin obsesiones, claro!, pero sí me hace pensar en ello…

Y tú? Te habías parado a pensar antes en estas cosas? Te has replanteado algo tras leer esto?

Sea cual sea la respuesta, gracias por haber leído hasta aquí y mucha suerte en la gestión de esa onda expansiva. 

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